#Nuevo

#PatoGoesPlaces: Una tarde en San Miguel de Allende

#PatoGoesPlaces: Guanajuato en 36 imágenes

Cuando empezó este año me propuse varias cosas muy específicas, entre las que destacó conocer al menos una ciudad. Antes de que terminara el verano pude darme el gusto de visitar una ciudad en donde nunca había estado antes: Guanajuato.
La travesía para llegar fue algo larga (y sobre todo, cansada) porque por logística, y porque deseaba pasar algunos días en la CDMX también, decidí volar a CDMX para encontrarme con mi novio, quien además sería mi acompañante en esta aventura y de ahí trasladarnos a Guanajuato en autobús.
Me sorprende lo accesible que es viajar en autobús desde la CDMX a cualquier ciudad cercana, ya que una línea de primera calidad con todas las comodidades realizamos un viaje de poco más de 4 horas por menos de $500mxn (que se baja a la mitad si presentas credencial de estudiante.
Guanajuato te recibe con un paisaje verde, montañoso y muy pintoresco. La ciudad está construida entre cerros y conectada entre sí por túneles, ya que en su fundación durante el virreinato de la Nueva España fue una ciudad minera que operó así por varios siglos. Actualmente, se sustenta del turismo.

Decidimos pasar un día y medio en Guanajuato, pasando la tarde de un martes y un miércoles completo. A pesar de la gran cantidad de atractivos que tiene, si vas en plan de fin de semana o con los días contados, hasta un solo día basta para conocer la ciudad.
La primera tarde dimos un paseo a pie por el centro de la ciudad y pasamos por los puntos más icónicos: El mercado, la basílica y la Universidad Autónoma de Guanajuato, que vale la pena verla y subir la gran escalinata para llegar al punto más alto.
Guanajuato es una ciudad pintoresca de día, con sus brillantes colores resplandeciendo a la luz del sol, pero en la noche toma otro aspecto más romántico, más místico. Su atractivo es para disfrutarse a todas horas.

Al día siguiente decidimos hacer un recorrido más en forma para conocer los puntos a donde no podíamos llegar a pie y decidimos contratar un tour en el mismo centro de la ciudad. Por un precio bastante accesible nos incluyó el traslado durante toda la mañana y parte de la tarde y conocimos varios puntos clave de la ciudad.
El primero: El monumento al Pípila, icónica figura de la Independencia de México que tiene su monumento en una de las partes más altas de la ciudad, en seguida de un mirador desde el cual se puede apreciar toda la ciudad.
Posteriormente hicimos varias paradas en diferentes museos pequeños, entre los que destacaron la casa de los lamentos (un museo que personalmente no me pareció nada interesante) y el museo de la inquisición o museo de la tortura, que cuenta con un registro histórico de los métodos de tortura que utilizaba la inquisición católica en la Nueva España. Si bien el legado cultural es muy interesante, la experiencia de los guías al contar la historia volvieron la experiencia en un poco de mal gusto.
Algo muy tradicional de Guanajuato son sus dulces, sus licores y sus salsas. Hicimos como parte del tour una visita en una tienda que nos dejó probar de todo para posteriormente elegir lo que quisiéramos comprar.
Otro atractivo que no podía perderme por la tradición de la ciudad fue la visita a una mina, donde conocimos la historia de los primeros procesos de extracción de minerales y cómo era el trabajo manual que llevaban a cabo los mineros y cargadores a falta de las tecnologías modernas que se tienen en la actualidad. Es increíble lo bien conservada que se tiene la mina ya que, salvo luz artificial que se ha agregado, los escalones, paredes y techos siguen tal como eran originalmente, lo que te da una idea muy clara de las condiciones de trabajo que se vivían.
Terminamos el tour con una visita al Museo de las Momias de Guanajuato, otra visita obligada pero en donde no se permiten tomar muchas fotografías.
Como última visita antes del anochecer decidimos regresar al centro y conocer el enigmático Teatro Juárez, catalogado como uno de los 5 teatros más bellos de México y en cuyo diseño colaboró el célebre arquitecto don Antonio Rivas Mercado, de quien escribí hace algunos posts hablando de su casa en la Ciudad de México. El teatro Juárez en antiguo, pero se encuentra hermosamente conservado. Fue construido inicialmente como un recinto de ópera, pero en la actualidad se llevan a cabo muchos espectáculos de todo tipo en su interior.
Para terminar nuestra visita a esta ciudad, al caer la noche participamos en una callejoneada, que es un acto cultural donde un ensamble de músicos de tipo juglares tocan música y cantan canciones mientras nos dan un paseo guiado por los callejones más importantes de la ciudad y nos relatan las leyendas de los mismos.
 Es algo que se nota lleva generaciones y generaciones de herencia cultural y mantiene vivas las leyendas de tradición oral, lo que lo vuelve en un legado intangible de la historia de esta ciudad y de México como país.

Y así terminó esta visita a esta ciudad.
Como les cuento, es una ciudad pequeña que puedes visitar y conocer en pocos días, así que si estás planeando un destino de fin de semana, es ideal.
Mi viaje no terminó aquí, ya que al día siguiente fuimos a conocer un Pueblo Mágico muy famoso, pero de ese les contaré en una semana.
¡Gracias por leerme! Y nos seguimos leyendo muy pronto.

Comentarios