De color de rosa

Hoy comienza el mes de septiembre y además comienza en viernes, lo que significa que puedo empezar el mes compartiendo con ustedes un nuevo escrito personal, con la participación de una ilustradora invitada.

En esta ocasión la ilustradora es mi amiga Jess de León; artista multidisciplinaria a quien tengo años de conocer y aunque nos vemos poco, siempre hemos estado en contacto y pendientes del crecimiento y trabajo del otro, por lo que estoy muy feliz de estar colaborando por fin.

El título del texto de hoy es este por obvias razones, pero además quiero hablar un poco del contexto y las expectativas. Este verano que casi termina fue un mes de muchas emociones y demasiadas altas y bajas; hablamos de expectativas, de sueños, de proyectos llevados a cabo y de logros personales. Sin darnos cuenta todos los días estamos creciendo y acercándonos a una versión más realizada de nosotros mismos, y aunque no todas las experiencias son buenas, todas suman y nos hacen crecer.
Todos en algún momento soñamos con tener nuestra vida "de color de rosa"; perfecta, realizada, todas nuestras metas alcanzadas y sin ningún problema. Es un sueño perfecto al que todos aspiramos, de hecho es común ponernos la meta del tipo "a los 25 estaré...", "a los 30 tendré...", "para los 40 ya habré..." esperando llegar al punto de nuestra vida en el que todo esté en su lugar y nada nos duela, nos pese o nos moleste.

Spoiler: No pasa.
Bueno, la verdad sí hay ocasiones, periodos en los que todo está perfecto y todo está en su lugar, y realmente podemos llegar a tener días, semanas o quién sabe, hasta años en los que nuestra vida es color de rosa. Pero la vida como tal es una montaña rusa de emociones, y así como damos vueltas en lo más alto, también nos desplomamos a muy alta velocidad; un día te gradúas con honores y al otro pierdes tu empleo, o emprendes un negocio exitoso para divorciarte a la mañana siguiente. La vida está hecha de muchísimas cosas, y parece imposible lograr tener todas al 100%.

¿Por qué hablo de esto? Porque soñamos con el rosa, pero la vida puede pintarse también de azul, amarillo, verde y más colores hasta formar un hermoso arcoiris en nuestra vida; nos pasamos tanto tiempo idealizando y creando expectativas, que nos cerramos a disfrutar los momentos reales que estamos viviendo. ¿Ya miraste a tu alrededor hoy? Estás realizando un proyecto, o desempeñando un trabajo, o rodeado de ciertas personas, o conociendo cierto lugar. Puede que ninguna de estas cosas están en tu ideal de un "mundo color de rosa", pero están en tu ahora, y este ahora que estás viviendo no lo volverás a tener jamás. Ponle un color al día que estás viviendo hoy y disfrútalo, enamórate de cada color que la vida te regala día a día, y si no te gusta, agrega nuevos colores para crear tu propia gama personal.
No te desgastes pensando en los colores del futuro; mejor pinta de tu color favorito el día que estás viviendo hoy y siéntelo, envuélvete con él y aprende de cada color que la vida te regala.

Hoy quiero invitarte a ver la vida de colores... Brillantes o apagados, primarios o muy rebuscados, pero dale color a tu vida y vive en tu propia paleta de color, sin pensar en ese "mundo de color de rosa". Mejor, enfócate en vivir en tu color favorito, único porque sólo es tuyo.

Con esto me despido. Muchas gracias por leerme y espero les haya gustado este escrito. No olviden comentarlo o compartirlo si les gusta!
Especialmente, muchas gracias a Jess por colaborar y compartir su talento en este espacio. No olviden seguirla en instagram!
¡Nos leemos muy pronto! Hasta luego!

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