El camino hacia el amor (propio)

Febrero es uno de mis meses favoritos y estaba emocionado porque llegara su primer viernes para compartirles una nueva ilustración de un artista local o nacional, así como escribir un poquito más de mí y dejarlos conocerme en este espacio mío, que también es suyo.

El artista de este mes es Alan Moliocà, diseñador de moda y artista visual originario de Sinaloa, que además de ser el 4o ilustrador en colaborar en esta sección, es el primer artista de otro estado en aparecer en este espacio (J Enrique Cortinas, de octubre, también es de otro estado, pero actualmente reside en Monterrey), lo que me hace sentirme muy feliz de poder dejar que artistas de incluso otras ciudades figuren en mi blog.
El contexto de esta ilustración es muy obvio... Hablamos de febrero, el mes del amor, de corazones, de romanticismo, cuando todo es rosa y rojo y "el amor está en el aire".



Así es.. Febrero es el mes para celebrar el amor! El amor a la pareja, pero también a nuestros amigos, a nuestra familia, nuestros padres y hasta a nuestras mascotas. Pero hay un amor que a veces nos cuesta tener presente: ¿Qué tan seguido celebramos el amor propio?
Piénsalo un momento... ¿Te amas a ti mismo lo suficiente? Eres consciente de tu valor, de lo mejor de ti, de lo mucho que vales y de lo completo que eres por ti solo?

Desde hace meses (no exagero) quería escribir sobre esto; el delicado tema del amor propio y como juega un papel tan fundamental en nuestra vida, en cómo nos percibimos a nosotros mismos y, sobre todo, cómo afecta en la forma que los demás nos ven y cómo nos relacionamos con ellos.
La historia se remonta a hace algunos años; en realidad es un tema que me ha seguido toda la vida y es una historia no lineal, por lo que la resumiré un poco..
Desde joven siempre fui alguien muy muy torpe para las relaciones; entiéndase que tuve mi primer relación formal a los 18 años y a partir de ahí comencé a salir con chicos en distintos contextos. Mi relación más larga fue de casi un año y terminó definitivamente en verano de 2015, y a partir de ahí comenzó un proceso largo y algo agridulce. Después de terminar una relación significativa comienza el proceso donde quieres todo y no quieres nada; comencé a tener citas pero no me sentía del todo listo o simplemente me costaba compatibilizar con otra persona, y después tuve una etapa en la que me refugié por completo en el trabajo y la escuela y no quise pensar para nada en el amor. Finalmente en marzo de 2016 quise volver a abrirme y comenzó un proceso caótico de dichas y desdichas; ilusiones y desilusiones; subibajas emocionales, muchas dudas, cuestionamiento... Empecé a salir con chicos sin miedo; gente que me presentaban, o que conocía en fiestas, o que nos conocíamos por amigos en común o que nos conocíamos en el medio del diseño, moda, etc. Fue un ciclo hasta cierto punto enfermizo en el que me hice adicto a la sensación de estar emocionado con alguien, ¿Les ha pasado? Esperas con ansia un mensaje de buenos días, tu día gira en torno a que te responda la otra persona, cuentas los días para volver a ver a tu "ligue en turno" para simplemente, por unas horas, sentirte importante para alguien y a las pocas semanas desechar o ser desechado y volver a comenzar el ciclo. Fueron meses de vivencias de todo tipo y, sobre todo, muchas decepciones tanto de otros como de mí mismo, así como malos ratos y desgaste que pude haber evitado de simplemente pensar mejor las cosas.
Fue en noviembre del año pasado cuando empecé a cuestionarme muchas cosas y a notar un patrón. Algo estaba evidentemente mal en la forma en que me relacionaba y específicamente en mí, quise creer, por lo que empecé a analizar mejor lo que pasaba a mi alrededor y cómo me comportaba yo al respecto, así como a pensar mejor las cosas y llegué a una serie de conclusiones personales. Llegó el año nuevo (y el proceso de renovación que siempre toca cada principio de año) y comenzó enero, un mes que con todo y sus altibajos fue demasiado bueno en muchos aspectos, y cerró de la mejor manera posible: A mediados de enero comencé a salir (oh, novedad) con alguien, pero el último día del mes nos vimos y de la manera más civilizada, tranquila y políticamente correcta, se decidió que lo poco que estábamos construyendo dejara de avanzar. Lejos de decepcionarme como había pasado en todas mis citas del 2016, sonreí para mí: Era la señal que le había pedido al universo en noviembre, finalmente lo entendí.

¿Por qué les platico todo esto? Porque me di cuenta de que desperdicié meses muy importantes de mi vida buscando aprobación, compañía o cubrir el requisito social de tener pareja! Cuando nadie más que yo mismo podía darme esa tranquilidad y aprobación.
Me di cuenta de que es increíble cómo muchas veces nos esforzamos por encajar con alguien, por gustarle a alguien o por simplemente estar con alguien, cuando son procesos que no siempre tienen porqué ser ni tienen una fórmula estricta para funcionar. Hace una semana escuché una frase que cambió mi percepción del amor y las relaciones de pareja: "El amor es un milagro" y en verdad lo es! Gustarle a alguien y que a ti también te guste es una coincidencia mágica que da pie a que suceda más magia, y así como puedes amar a una piedra y la piedra nunca te amará de vuelta, no podemos elegir o controlar quién se enamora de nosotros, sólo podemos trabajar en lo que sí controlamos: Nosotros mismos. ¿Por qué en ocasiones nos preguntamos "¿Por qué no le gusto?" o "¿Qué me falta?" en lugar de querernos todavía más como somos? Somos un todo, y la persona que te quiera deberá quererte así; en "combo" con el paquete completo. No sirve de nada lamentarnos por lo que perdimos, y aunque duela, por más sólo que te sientas siempre te tendrás a ti mismo. ¿Qué mejor que trabajar en amarte a ti mismo, quererte con todas tus cualidades, virtudes y defectos, y buscar siempre ser mejor persona por ti? Lo dije en un post hace un mes: "¿Si no puedes amarte a ti mismo, cómo diablos vas a amar a alguien más?"
Empieza por ti.


Hasta aquí llegamos. Muchas gracias por leerme y espero hayan disfrutado leer mi historia y puedan sacar lo mejor de ella! Muchas gracias especialmente a Alan Moliocà por ser el ilustrador invitado de este mes (no olviden seguir su trabajo)!
¡Nos leemos muy pronto!
—Pato Lagarda

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