#PatoGoesPlaces: Cuatrociénegas en 12 imágenes

El año pasado me atreví a agregar la pestaña "travel" como una nueva sección en el blog como una forma de documentar los lugares que conozco y, además, motivarme a mí mismo a viajar más.
Este 2017 comenzó mejor de lo esperado en ese aspecto; el primer sábado del año me aventuré con algunos amigos a hacer un pequeño roadtrip en carretera y conocer Cuatrociénegas, pueblo mágico ubicado en el centro del estado de Coahuila de Zaragoza, al norte de México.

Cuatrociénegas es un pueblo pequeño y muy tranquilo; sus atractivos turísticos dentro del pueblo son pocos, pero vale la pena conocerlos: Tiene como museos la casa de la cultura donde se presentan exposiciones temporales y el museo Venustiano Carranza, adaptado a museo tras haber sido la casa donde nació y creció el célebre personaje.
La vida nocturna es mínima (si es que no inexistente), pero sobran los lugares a donde ir a desayunar, comer o cenar para pasar un rato ameno.


Algo nuevo que también tuvo esto para mí es que fue la primera vez que viajo con amigos, lo que representó una experiencia nueva; salirme de una rutina acostumbrada y explorar nuevas partes de mí mismo. Todo se disfruta más (y sobre todo, diferente) cuando lo compartes con personas a quienes quieres, por lo que lo más satisfactorio de esto no fue sólo el viaje como tal, sino lo que pude aprender de cada quien.





Sin embargo, el verdadero atractivo turístico de este lugar está en su biodiversidad; alejándonos del centro del pueblo y agarrando carretera, se llega a lo verdaderamente icónico de este lugar: La poza azul, que es un cuerpo de agua natural de aguas azules cristalinas, con vegetación endémica. Más adelante se nos presenta otro espectáculo: Las dunas de yeso, un extenso desierto de arena blanca.







Una experiencia muy divertida y enriquecedora hacer este viaje, que si bien fue muy breve, lo mágico que tuvo fue que me dio la oportunidad de compartir tiempo y espacio con personas importantes para mí. Gracias Kike, Georgie y Dani por ser extraordinarios compañeros de viaje.
Cuando viajas creces, te alejas de todo y te acercas a ti mismo, y eso pasó.

¡Con esto me despido! Muchas gracias por leerme y acompañarme en esta pequeña aventura. ¡Nos seguimos leyendo muy pronto!

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