¿Existen malas experiencias?

Es el primer viernes de diciembre y, como les prometí en octubre, quiero estar subiendo una reflexión personal cada mes, presentando también un retrato de mí hecho por un ilustrador local.
En esta ocasión, la ilustración que presento es realizada por Luis Farah, un talentoso y exuberante artista que conocí hace apenas unas semanas pero con quien tuve una química increíble y estuvo encantado de colaborar conmigo en este nuevo proyecto. y convertirse en el segundo artista en estar presente en esta nueva sección.

Sobre su ilustración...

En esta ilustración muestra a un Pato diferente.. Alguien sombrío, con una sonrisa forzada, pero presente. Es muy ad-hoc al tema que quería hablar, justamente. ¿Hasta cuándo está bien forzar una sonrisa? ¿Cuando lo hacemos.. Lo hacemos por nosotros mismos o por los demás?


Quiero abrir esta historia con una anécdota que pasó hace unas semanas.. Un grupo de amigos pequeño pero muy cercano decidimos juntarnos para hacer una posada prematura y obviamente organizamos el tradicional intercambio de regalos. Con la emoción de dar, recibir y regalar, todos tomamos nuestro tiempo para dedicar unas palabras a quien nos había tocado y, cuando una amiga se puso en pie para darme mi regalo, aprovechó para mencionar "No importa cuantas cosas estén pasando o qué tan mal estés, siempre estás sonriendo sin importar qué" y obviamente se me humedecieron los ojos al escuchar eso.
Esto me hizo pensar mucho y, sobre todo, replantearme mucho más sobre mí mismo y mis actitudes ante la vida. Ya he mencionado que soy alguien a quien le encanta sonreír y que adoro regalar sonrisas, pero nunca ha sido mi intención pretender que llevo una vida perfecta. Por el contrario, creo es más una cuestión de resiliencia y una forma de auto-motivarme a seguir adelante, además de que aunque yo esté mal, nunca sé a quién le puedo arreglar el día con una sonrisa.

Empieza diciembre y es un mes muy nostálgico para mí porque me emociona mucho la víspera de año nuevo y ver en retrospectiva todo lo que tuvo este 2016. Este año fue muy caótico en temas personales (específicamente, en temas románticos) y pasé por varias crisis breves, pero fuertes, lo que naturalmente me pegó mucho al ser yo alguien tan apasionado. Sin embargo, en otros temas fue todo lo contrario.. Cultivé muchas nuevas amistades, reforcé las que ya tenía, laboralmente el negocio creció muchísimo y yo en mi empleo también tuve mucho desarrollo... Muchas veces es fácil casarse con la idea de que debes tener una vida perfecta y envidiable, o una vida trágica en la que todos te tengan compasión. Sin puntos medios. Yo estaba casado con esa idea también, pero ahora veo que es imposible tener abundancia de luz sin siquiera algo de oscuridad; como personas no podemos llevar una vida perfecta sin una sola carencia, pues eso es falso y termina por volvernos huecos, vacíos.. Tenemos todo en la vida, menos vida.

Con esto quiero caer en el título de la entrada y a qué iba con toda esta introducción nostálgica. ¿Existen malas experiencias? Yo creo que no. Claro que hay cosas que no quieres que te pasen a ti ni a nadie, que nunca le deseas a nadie, pero las circunstancias recientes me han llevado a creer en que todo en la vida pasa por absolutamente un fin y llega a darnos, quitarnos, ponernos pero sobre todo, enseñarnos algo. Y si una experiencia te hace aprender o crecer como persona, no fue una mala experiencia, pues te aportó humanidad. Incluso si tú no lo sientes, a alguien cercano a ti seguro le dejará algo. Los golpes recientes que me dio la vida (tanto buenos como malos) me han reafirmado todavía más eso; a veces es necesario aprender a dejar ir, o resignarnos con más rapidez, o dejar de pensar tanto porque así tenía que pasar (a mí me gusta llamarlo "el orden del universo"; algunos pueden llamarlo Dios, el destino, el karma o simplemente casualidades), sin embargo, esto también nos puede enseñar a amar con más fuerza, entregarnos más o simplemente pensar de manera más auténtica.

A veces las circunstancias te llevan a tener que forzar una sonrisa, tal vez porque no queremos preocupar a los demás, porque no nos gusta que nos vean vulnerables o porque no quieres sentirte aún peor, entre muchas otras razones. Todos hemos escuchado alguna vez de sonrisas "falsas", "fingidas" o "forzadas", pero hay otras.. Están las sonrisas que nacieron como una máscara ante la adversidad, se convirtieron en una armadura y poco a poco evolucionaron hasta convertirse en un sello propio. Hay sonrisas que son cicatrices, cicatrices de heridas de una "mala experiencia" que llegó a fortalecernos, enseñarnos y dejarnos con una mejor versión de nosotros mismos.


Y bueno.. Con esto termino la reflexión de este mes. Espero les haya gustado y estén disfrutando esta nueva serie de escritos personales tanto como yo he estado disfrutando de escribirlos!
Quiero de nuevo agradecer muy especialmente a Luis Farah por tan genial ilustración que realizó, y de nuevo a todos ustedes que me leen! ¡Nos leemos muy pronto!
—Pato Lagarda

Comentarios

  1. Wooow Pato! Sinceramente nunca me habia puesto a leer tu blog pero me llamo mucho la atencion el titulo y la imagen asi que la lei y wow que padre reflexion me encanta tu forma de redactar neta que mientras lo leia podia escuharte te felicito me encanto. creo que leere tu blog mas seguido jaja
    - atte -
    Mariana (Foto)

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  2. Recién descubrí tu blog y lo ame, en especial este post. Felicidades :)

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